Jorge Rubio/Grupo Marmor
A lo largo de casi un siglo de historia y más de veinte ediciones disputadas, el torneo de fútbol más importante del planeta solo ha tenido dos diseños oficiales de trofeos. Aunque la competencia ha cambiado drásticamente con los años, la FIFA ha mantenido una estricta tradición respecto al galardón que corona al rey del mundo.
El primer diseño fue la Copa Jules Rimet, utilizada desde el primer mundial en 1930 hasta 1970. Creada por el escultor francés Abel Lafleur, consistía en una estatuilla de oro de 35 centímetros que representaba a Niké, la diosa griega de la victoria, sosteniendo una copa octogonal sobre su cabeza. Bajo las reglas de la época, Brasil se quedó con la pieza original tras coronarse tricampeón en México 1970. Lamentablemente, el trofeo fue robado en Río de Janeiro en 1983 y nunca se recuperó.
Tras la entrega de la Jules Rimet, nació el diseño actual: el Trofeo de la Copa Mundial de la FIFA, estrenado en el Mundial de Alemania 1974. Diseñado por el artista italiano Silvio Gazzaniga, la escultura muestra a dos figuras humanas estilizadas que sostienen el planeta Tierra con las manos, transmitiendo dinamismo y triunfo. Esta versión cuenta con dos anillos verdes de malaquita en su base y, por seguridad, nunca se entrega de forma definitiva a ningún país, resguardando el original en Suiza y otorgando solo réplicas oficiales a los campeones.



















