Los hechos más sorprendentes que han sucedido en finales del Mundial

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Jorge Rubio/Grupo Marmor

La final de una Copa del Mundo es el escenario donde se define la gloria, pero también el espacio donde la presión absoluta ha dado pie a los capítulos más extraños, polémicos y sorprendentes de la historia del deporte. Más allá de los goles y los campeones, existen momentos imborrables que rompieron todos los guiones previstos.

A continuación, repasamos los hechos más impactantes que han sacudido la gran cita del fútbol:

El misterio médico de Ronaldo (Francia 1998)

Horas antes de la gran final entre Brasil y Francia, el mundo entero quedó conmocionado al enterarse de que Ronaldo Nazário, el mejor jugador del planeta en ese momento, había sufrido convulsiones en el hotel de concentración. Aunque inicialmente fue excluido de la alineación, el delantero llegó al estadio directo del hospital y exigió jugar. Su presencia en la cancha no fue suficiente; visiblemente mermado, presenció la derrota de su selección por 3-0 en medio de un enigma que tardó años en esclarecerse.

La despedida más amarga de Zidane (Alemania 2006)

Zinedine Zidane disputaba el último partido de su carrera profesional, guiando a Francia en una tensa final contra Italia. Tras haber anotado un golazo de penal, el destino del astro francés cambió en el tiempo extra. Provocado verbalmente por el defensor Marco Materazzi, Zidane reaccionó con un fulminante cabezazo al pecho de su rival. La tarjeta roja directa fue inevitable, regalando una de las postales más tristes y famosas de la historia: la leyenda caminando hacia los vestidores pasando a centímetros del trofeo.

El polémico “Gol Fantasma” (Inglaterra 1966)

En el tiempo extra de la final entre Inglaterra y Alemania Federal, con el marcador empatado 2-2, el delantero inglés Geoff Hurst sacó un potente disparo que impactó en el travesaño, picó sobre la línea y salió de la portería. Ante la duda generalizada, el árbitro consultó a su abanderado soviético, quien validó la anotación. Décadas después, estudios tecnológicos demostraron que el balón jamás cruzó la línea por completo, pero la decisión abrió el camino para el único título de Inglaterra.

La batalla de los dos balones (Uruguay 1930)

La rivalidad en la primera final de la historia entre Uruguay y Argentina llegó a tal extremo que las selecciones no lograron ponerse de acuerdo ni con el esférico de juego. Ambos exigían utilizar el balón fabricado en su respectivo país. Para evitar un conflicto diplomático, la FIFA determinó que el primer tiempo se jugara con la pelota argentina (donde la Albiceleste se impuso 2-1) y la segunda mitad con la uruguaya, permitiendo la remontada charrúa para el 4-2 definitivo.

El Maracanazo (Brasil 1950)

Aunque el formato de ese torneo definió al campeón mediante un cuadrangular final, el último partido funcionó como una final directa. A Brasil le alcanzaba con el empate ante Uruguay para coronarse en el colosal y recién inaugurado Estadio Maracaná. Con un país que ya celebraba el título por anticipado en las calles, la escuadra uruguaya gestó la mayor sorpresa del siglo al remontar el marcador y ganar 2-1, sumiendo a casi 200,000 espectadores en un silencio traumático que marcó la historia de la nación amazónica.