Jorge Rubio/Grupo Marmor
El Gran Premio de Bélgica sumó un nuevo capítulo amargo para Sergio ‘Checo’ Pérez en la presente temporada. El piloto mexicano no logró completar la carrera en el exigente circuito de Spa-Francorchamps y se vio obligado a retirar su monoplaza debido a una falla en la suspensión de su Cadillac.
Tras una complicada sesión de clasificación que lo obligó a largar desde la posición 18, el tapatío intentó una agresiva estrategia en los primeros giros, entrando a boxes bajo el Auto de Seguridad inicial para montar neumáticos blandos. A pesar del esfuerzo por remontar desde el fondo de la parrilla, el ritmo de carrera comenzó a desplomarse rápidamente por la alta degradación, obligándolo a una segunda detención que lo mandó al penúltimo lugar.
El desenlace definitivo llegó en la vuelta 14. Pérez reportó por radio severos problemas en la parte trasera del auto y una posible rotura en los componentes. Tras ingresar al carril de pits, los ingenieros de Cadillac confirmaron daños irreparables en los resortes traseros y el amortiguador, decretando el final de su participación.
Este representa el tercer abandono del año para el mexicano, quien ahora deberá dar vuelta a la página rápidamente de cara al Gran Premio de Hungría, la última cita del campeonato antes del parón veraniego.


















