Redacción/Grupo Marmor
Las lluvias elevan la humedad dentro de las viviendas, lo que favorece la aparición de malos olores y, en algunos casos, de moho. Especialistas en salud ambiental recomiendan mantener una buena ventilación, abrir puertas y ventanas cuando las condiciones lo permitan y evitar que la ropa o las superficies permanezcan húmedas por largos periodos, ya que esto facilita la proliferación de hongos y bacterias.
Otra medida eficaz es revisar techos, ventanas y tuberías para detectar filtraciones, además de utilizar deshumidificadores o recipientes con bicarbonato de sodio, carbón activado o gel de sílice en clósets y habitaciones con poca circulación de aire. También se aconseja limpiar con frecuencia las zonas donde suele acumularse la humedad, especialmente baños, cocinas y rincones poco iluminados.
Si el olor persiste, es importante atender la causa y no solo cubrirlo con aromatizantes. La presencia constante de humedad puede deteriorar muebles, ropa y paredes, además de representar un riesgo para personas con alergias o enfermedades respiratorias. Mantener los espacios secos y limpios ayuda a conservar un ambiente más saludable durante la temporada de lluvias.


















