Redacción/ Grupo Marmor
Zamora, Michoacán.- Zamora también se conoce a través de sus sabores, y entre sus principales representantes están los dulces tradicionales que durante generaciones han formado parte de la gastronomía local.
En las dulcerías de la ciudad pueden encontrarse chongos zamoranos, cocadas, rollos de guayaba, morelianas en cajeta, tamarindos, dulces cristalizados de frutas, limón relleno de coco, pipitorias y palanquetas, entre otras preparaciones que mantienen vigente la tradición de los dulces regionales.
Pero si hay un dulce que lleva el nombre de Zamora a otros lugares, son los chongos zamoranos.
Elaborados tradicionalmente con leche, azúcar y canela, los chongos tienen una textura suave y un sabor característico. Su preparación forma parte de la tradición gastronómica de la región y, con el paso del tiempo, se han convertido en uno de los productos más representativos de la ciudad.
Su comercialización a mayor escala comenzó en la década de 1930, cuando María Luisa Verduzco Vaca los incorporó a la producción de su fábrica de dulces La Regional, contribuyendo a que este postre llegara a un público más amplio.
La tradición también se mantiene a través de las dulcerías locales, donde los chongos conviven con otras preparaciones como las cocadas, los ates, las frutas cristalizadas y distintos dulces elaborados de manera artesanal.
Actualmente, el producto atraviesa una nueva etapa de reconocimiento. En marzo de 2026, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) otorgó la marca de certificación “Chongo Zamorano”, con la finalidad de respaldar su origen, autenticidad y estándares de calidad.
Así, mientras las dulcerías de Zamora conservan una amplia variedad de sabores tradicionales, hay uno que inevitablemente lleva el nombre de la ciudad consigo: el chongo zamorano, un postre que se convirtió en uno de los símbolos gastronómicos de esta región de Michoacán.



















