Redacción / Grupo Marmor
Un estudio realizado durante el año 2024 por el Centro Mario Molina evaluó los sistemas de transporte público en México, revelando un fuerte contraste en la calidad del servicio que reciben los ciudadanos. Mientras entidades como la capital del país o Hidalgo destacan de manera positiva con modelos avanzados, otras regiones presentan un gran rezago. Lamentablemente para nuestra ciudad, Morelia se posicionó en el último lugar del ranking, obteniendo la peor calificación a nivel nacional debido a las deficiencias que enfrentan diariamente sus usuarios.
De acuerdo con los datos de esta investigación oficial de 2024, el promedio nacional de evaluación se ubicó en un 41.18 por ciento, siendo la Ciudad de México la mejor evaluada con un 57 por ciento. Por el contrario, la ciudad de Morelia reprobó rotundamente al conseguir apenas un 28.04 por ciento de aprobación, quedando incluso por debajo de lugares como Monterrey, Cancún, Chihuahua y Tampico. Para otorgar estas cifras, los especialistas analizaron rigurosamente factores como la accesibilidad, digitalización, eficiencia, seguridad y sostenibilidad.
El reporte también resalta la severa crisis de movilidad que vive Monterrey, entidad que a pesar de su gran relevancia económica ocupó el segundo peor lugar con 32.83 puntos. Los usuarios de Nuevo León llegan a invertir hasta 2 horas con 21 minutos en sus traslados diarios, enfrentando una reducción en el parque vehicular que pasó de 5429 a 3000 unidades operativas durante los últimos 10 años. Aunque su gobierno estatal aprobó un aumento a las tarifas para presuntamente mejorar el servicio, la población señala que los problemas estructurales continúan.
Cabe destacar que el Centro Mario Molina dividió su análisis y clasificó a otras localidades bajo un esquema de servicio básico debido a la extrema precariedad de sus unidades, donde los peores evaluados fueron Villa de Álvarez, Guadalupe y Campeche. Los resultados de este análisis de 2024 demuestran la urgente necesidad de que las autoridades implementen verdaderas políticas públicas e infraestructura eficiente, en lugar de realizar acciones superficiales que no benefician la experiencia de viaje de la población.



















