Redacción / Grupo Marmor
Una devastadora inundación golpeó diversas regiones de Nepal, dejando un saldo preliminar de 150 personas sin vida y cerca de 400 desaparecidos. La catástrofe, originada aparentemente por el desprendimiento de un glaciar, arrasó con viviendas, carreteras y puentes en cuestión de minutos, colapsando la infraestructura local.
En medio de la emergencia en el país asiático, ha cobrado fuerza una antigua creencia popular ligada al templo de Palanchok Bhagwati, ubicado en el distrito de Kavrepalanchok, a unos 42 kilómetros de Katmandú. Habitantes de la región aseguran que, dos días antes del desastre, la emblemática estatua de la deidad comenzó a presentar humedad en su superficie o a “sudar”, un fenómeno que tradicionalmente es considerado un mal augurio y una advertencia de desgracias.
Esta figura religiosa es una obra maestra de la escultura en piedra de la era Licchavi. Fue tallada en una sola pieza de piedra negra en el siglo V, durante el reinado del rey Manadeva. La deidad representa una manifestación de Durga con 18 brazos y, en la tradición nepalesa, es venerada como una entidad protectora que combate el mal y cuida a sus devotos.
De acuerdo con la tradición oral que se ha transmitido por generaciones, la condensación o las gotas que se forman sobre la roca advierten a la población sobre terremotos, inundaciones o tragedias nacionales. Mientras los equipos de emergencia continúan las extenuantes labores de rescate en las zonas afectadas de Nepal, el misterio sobre el supuesto presagio de la diosa mantiene cautiva la atención pública.



















