Julieta Coria/Grupo Marmor
La noche del jueves 27 de agosto, miles de personas en distintos puntos de México voltearon al cielo para disfrutar uno de los fenómenos astronómicos más llamativos del año: un eclipse parcial de Luna, que alcanzó cerca del 96 por ciento de ocultamiento en su punto máximo.
El fenómeno comenzó durante la noche y avanzó hasta alcanzar su máxima expresión alrededor de las 22:13 horas, cuando la mayor parte del disco lunar quedó cubierta por la sombra de la Tierra. La Luna adquirió tonalidades rojizas, cobrizas y anaranjadas, dando lugar al popular nombre de “Luna de sangre”.
Morelia también miró al cielo
En Morelia, el fenómeno fue seguido por aficionados y familias que acudieron a la UNAM Campus Morelia, donde el Instituto de Radioastronomía y Astrofísica habilitó telescopios y una pantalla para observar las diferentes etapas del eclipse.
Sin embargo, la presencia de nubes en algunos momentos complicó la visibilidad directa de la Luna. Aun así, asistentes pudieron seguir el desarrollo del fenómeno mediante las proyecciones y explicaciones de especialistas.
Imágenes difundidas desde distintos puntos del país mostraron a personas reunidas en espacios públicos, planetarios y zonas abiertas para contemplar el eclipse. En la Ciudad de México, por ejemplo, el fenómeno fue captado desde sitios emblemáticos como el Ángel de la Independencia, mientras que el Planetario Luis Enrique Erro también recibió a personas interesadas en observarlo.
¿Por qué la Luna se volvió roja?
La tonalidad rojiza ocurre porque, durante el eclipse, la Tierra se coloca entre el Sol y la Luna y bloquea parte de la luz solar. La atmósfera terrestre filtra y dispersa las longitudes de onda azules, mientras permite que una mayor cantidad de luz roja y naranja llegue hasta la superficie lunar.
A diferencia de un eclipse solar, el eclipse lunar puede observarse directamente sin utilizar lentes especiales, por lo que millones de personas pudieron disfrutarlo a simple vista.
El eclipse del 27 de agosto fue además uno de los principales eventos astronómicos contemplados por la UNAM para este 2026 y pudo observarse desde México y buena parte del continente americano.
Una noche en la que la Luna cambió de color y convirtió el cielo mexicano en escenario de uno de los espectáculos astronómicos más esperados del año.


















