Claudia Luna Palencia / Grupo Marmor
Francia quiere que los menores de edad pasen menos tiempo expuestos al uso de los móviles y al acceso al contenido de Internet. Esta semana, con el regreso a clases, los institutos tienen el mandato de retirar los teléfonos celulares a los alumnos.
Los sindicatos educativos advirtieron que prohibir el uso del teléfono móvil en los liceos, donde los alumnos tienen entre 15 y 18 años, sería difícil de implementar rápidamente.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, recién ordenó la prohibición de los teléfonos móviles en las escuelas; aunque su propuesta de prohibir el acceso a las redes sociales para menores de 15 años fue rechazada por considerarse inconstitucional.
El texto de la prohibición del acceso a las redes sociales se está reescribiendo con la esperanza de poder aprobarlo antes de que Macron deje el cargo en mayo del próximo año. Francia ya ha prohibido el uso de teléfonos móviles en escuelas primarias y colegios, a las que asisten alumnos con edades, entre 11 y 15 años.
El Gobierno macronista argumenta que los adolescentes pasan demasiado tiempo frente a las pantallas y eso está perjudicando el desarrollo de los niños. Ahora toca a los institutos ejecutar el nuevo ordenamiento escolar libre de celulares.
De acuerdo con Jerome Fournier, secretario del sindicato SE-Unsa, las escuelas tendrán que cambiar sus normativas internas y eso requiere un proceso completo de consulta y una votación, además de que se consulte a los estudiantes de secundaria.
Hay otras críticas al nuevo sistema, sobre todo por parte de los profesores quienes indican que, a nivel de Secundaria, los estudiantes muchas veces tienen deberes que realizar con aplicaciones de los Smartphones.
“No será fácil su inmediata entrada en vigor. Hay institutos que llegan a acoger alumnos con la mayoría de edad y no se les podría negar que utilicen sus teléfonos mientras permanecen en la escuela”, señaló Fournier.
Desde el Elíseo, se ha informado que la intención del Gobierno de Macron es lograr una generación de adolescentes que no desarrollen una dependencia hacia los móviles y las redes sociales.
Recientemente, el consejo constitucional francés anuló la primera versión de la ley tras preocupaciones de que su definición de redes sociales no fuera lo suficientemente específica.
“Esto significaba que una serie de sitios que no se consideraban generalmente redes sociales pero que permitían comentarios o comunicación podían ser prohibidos, lo que equivalía a una restricción desproporcionada a la libertad de expresión”, según Le Monde.



















