Sujey/ Grupo Marmor
¿Una manta puede salvar a un glaciar? En Suiza, enormes cubiertas se han convertido en una peculiar herramienta para intentar frenar la pérdida de hielo provocada por el calentamiento global.
La estrategia comenzó como un experimento en 2010 y consiste en cubrir determinadas zonas de los glaciares con mantas térmicas. Estas funcionan como una barrera frente a la radiación solar, ayudando a reducir el calentamiento de la superficie y retrasar el deshielo.
La medida se ha aplicado principalmente en áreas turísticas o de fácil acceso, donde el retroceso del hielo es más visible. Entre los glaciares mencionados están el Ródano y el Aletsch, dos de los paisajes naturales más representativos de Suiza.
Pero colocar una manta sobre el hielo no es tan sencillo como parece. La elección de los materiales, la instalación y el retiro de las cubiertas deben realizarse con cuidado para evitar daños en el frágil entorno glaciar, además de mantener un monitoreo de sus efectos.
Aunque la imagen resulta sorprendente, estas mantas no solucionan el calentamiento global. Su función es proteger temporalmente zonas específicas y retrasar la pérdida de hielo, mientras el problema de fondo continúa relacionado con el aumento de las temperaturas.
La situación de los glaciares suizos refleja así la dimensión de la crisis climática: incluso una medida tan inusual como cubrir el hielo con enormes mantas se ha convertido en una alternativa para intentar ganar tiempo frente al deshielo.



















