Sujey/ Grupo Marmor
Cada 16 de septiembre, las calles de la Ciudad de México se llenan de soldados, marinos, vehículos militares y aeronaves durante el tradicional desfile. Pero, ¿de dónde viene esta costumbre?
La historia se remonta a los primeros años del México independiente. Uno de sus antecedentes está en 1821, cuando el Ejército Trigarante, encabezado por Agustín de Iturbide, entró triunfalmente a la Ciudad de México el 27 de septiembre, tras consumarse la Independencia.
La celebración oficial del 16 de septiembre comenzó en 1825, durante el gobierno de Guadalupe Victoria, con una fiesta cívica que incluyó una parada militar.
Sin embargo, el desfile no siempre se realizó de manera continua. En 1847, por ejemplo, los festejos en la capital se vieron afectados por la intervención estadounidense. Décadas después, durante la Revolución Mexicana, también hubo interrupciones.
En 1918, Venustiano Carranza retomó la tradición en la capital, mientras que en 1935, el presidente Lázaro Cárdenas estableció que los desfiles militares del 16 de septiembre se realizaran de manera consecutiva cada año.
Desde entonces, el desfile se convirtió en una de las principales actividades de las fiestas patrias. Hoy, además de recordar la Independencia, permite a las Fuerzas Armadas mostrar parte de su organización y preparación ante millones de espectadores.
Así, lo que comenzó como una celebración de la Independencia hace más de dos siglos se mantiene como una tradición que cada año reúne a familias para ver marchar a las instituciones militares por el corazón de la capital.


















