Redacción/ Grupo Marmor
¿Te ha pasado que vas al supermercado, encuentras un producto y, antes de ponerlo en el carrito, sacas el celular para comparar su precio en internet? Este comportamiento, que cada vez resulta más común, refleja cómo está cambiando la manera de comprar en México.
El consumidor ya no necesariamente tiene que elegir entre hacer el súper en una tienda física o pedirlo desde una aplicación. Cada vez más personas combinan ambos canales dependiendo de lo que necesitan, una tendencia conocida como omnicanalidad.
De acuerdo con el Estudio de Venta Online 2026 de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), durante 2025 el comercio electrónico minorista en México alcanzó 941 mil millones de pesos, un crecimiento de 19.2 por ciento respecto al año anterior. Además, el país llegó a 77.2 millones de compradores digitales.
Pero el dato que ayuda a entender este cambio es que 71 de cada 100 consumidores combinan compras entre canales físicos y digitales. Es decir, internet y las tiendas ya no necesariamente compiten: pueden formar parte de una misma experiencia de compra.
Del pasillo al celular
Hoy, una visita al supermercado puede comenzar incluso antes de salir de casa. El consumidor puede revisar precios, buscar promociones, consultar si un producto está disponible y después decidir si lo compra en línea o acude a una tienda.
También ocurre al revés: alguien puede encontrarse frente al anaquel, revisar el producto físicamente y utilizar su celular para comparar opciones antes de pagar.
Un análisis publicado por Merca2.0 el 14 de septiembre de 2026 describe precisamente este comportamiento y lo identifica como el del “comprador híbrido”, una persona que combina la experiencia física con las herramientas digitales para tomar sus decisiones.
¿Y qué pasa con el súper?
En el caso de los alimentos y productos de uso cotidiano, la comodidad es uno de los principales atractivos de comprar por internet: recibir los productos en casa, ahorrar tiempo y evitar traslados puede hacer que algunas personas prefieran utilizar una aplicación o sitio web.
Sin embargo, la tienda física conserva ventajas difíciles de sustituir. Hay productos que el consumidor prefiere revisar directamente, compras que necesita resolver de inmediato y ocasiones en las que simplemente resulta más práctico acudir al establecimiento.
Los datos recientes muestran, por ello, un escenario más complejo que la idea de que “el súper se está mudando a internet”. El cambio está en que el consumidor tiene más herramientas para decidir dónde, cuándo y cómo comprar.
Incluso las cifras de ventas minoristas de junio de 2026 muestran esta evolución: las ventas realizadas mediante canales como internet, catálogos y televisión crecieron 23.2 por ciento a tasa anual, mientras que las ventas de supermercados y grandes almacenes registraron una disminución de 2.3 por ciento en el mismo periodo.
La transformación, entonces, no consiste simplemente en abandonar el carrito del supermercado por uno digital. El verdadero cambio está en que ambos pueden terminar formando parte de la misma compra.
Hoy, antes de elegir entre “¿internet o tienda?”, muchos consumidores simplemente se preguntan: ¿qué opción me resulta más conveniente esta vez?



















