El pan de muerto más grande estará en Turicato

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Margarita Arreola/ Grupo Marmor

Si la Noche de Muertos en Michoacán huele a cempasúchil, en Turicato olerá a leña encendida y a pan recién salido del horno. Este año, la tenencia de Puruarán, tierra de panadero se prepara para montar el pan de muerto más grande del estado en el marco del Festival de Pan de Muerto.

No será la clásica pieza redonda con huesitos de azúcar. Será una flor gigante.

La presidenta municipal, Graciela Hernández Arreola, lo dijo con orgullo: alrededor de mil piezas de pan tradicional se unirán, como pétalos, para formar una enorme flor de cempasúchil comestible. Una ofrenda que se come, que se comparte y que mide el tamaño de la tradición de un pueblo.

La cita es en Puruarán, cuna del pan de rancho. Ahí donde las panaderas y los panaderos todavía se levantan de madrugada, prenden el horno de barro con leña y amasan como les enseñaron sus abuelas. El resultado es un pan artesanal, crujiente por fuera, suavecito por dentro, que no necesita conservadores.

Y este año, el ingenio va más allá. En los canastos no solo habrá muertitos de azúcar. Habrá monitos y monitas de pan, que representan a los difuntos que nos visitan, pan de lenteja, de centeno, de piloncillo. Innovaciones de la Tierra Caliente que saben a rancho y a memoria.

La fiesta no se quedará solo en Puruarán.En la cabecera de Turicato y en todas sus tenencias, la noche se encenderá con desfiles de catrinas, altares, tapetes de aserrín pintados a mano y música tradicional a la orilla del río, donde el agua también guarda luto.

La alcaldesa lo resume así: no es solo atraer turismo. Es defender lo que somos.

Mientras en otros lados el pan de muerto llega en bolsa de plástico del súper, en Puruarán sigue saliendo en canasto, cargado en la cabeza, calientito, envuelto en servilleta bordada.

Este Día de Muertos, el camino no lleva solo a Pátzcuaro. Lleva a Turicato a comer pan y múltiples delicias de la Tierra Caliente