Redacción Grupo Marmor.- El béisbol profesional en México se viste de luto tras confirmarse el asesinato de Enrique Quiñones, histórico lanzador de la Liga Mexicana del Pacífico (LMP) y figura recordada de los Tomateros de Culiacán. El ataque armado que le quitó la vida ocurrió en el municipio de Mazatlán, Sinaloa, desatando una profunda consternación entre la afición y la comunidad deportiva.
De acuerdo con las autoridades policiales, la agresión armada se registró en las inmediaciones de una zona urbana del puerto mazatleco, donde sujetos armados interceptaron al deportista y le dispararon a corta distancia. A pesar del arribo de los paramédicos tras las alertas al número de emergencias, la víctima falleció en el lugar a causa de los impactos recibidos.
Elementos de la Policía Municipal, Policía Estatal Preventiva y fuerzas federales acordonaron el perímetro para preservar la escena del crimen, mientras peritos de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa procesaron los indicios balísticos. El cuerpo fue trasladado al Servicio Médico Forense para la necropsia de ley, y la Policía de Investigación abrió una carpeta por homicidio doloso a fin de dar con los responsables. Hasta el momento no se reportan detenidos.
Enrique Quiñones dejó una huella imborrable en el béisbol invernal mexicano, destacando por su efectividad y temple en el montículo del antiguo Estadio Ángel Flores con la franela de los Tomateros de Culiacán, además de ser reconocido por su caballerosidad dentro y fuera del terreno de juego.



















