La capital de Nepal vive intensas protestas que ya cumplen dos días, luego de que el gobierno impusiera una prohibición a las principales redes sociales. Aunque la medida fue revocada tras las movilizaciones, la indignación de los jóvenes —autodenominados la voz de la Generación Z— creció al reflejar años de frustración acumulada.
La represión del lunes solo avivó la ira, derivando en disturbios que incluyeron incendios en oficinas públicas y casas de políticos. La presión social llevó a la dimisión del primer ministro KP Sharma Oli y varios ministros, aunque las manifestaciones continúan.
🔥 El Palacio Presidencial de Nepal quedó gravemente dañado tras la revuelta popular que obligó a la renuncia del primer ministro. Manifestantes incendiaron edificios oficiales en medio de la llamada “revolución Gen-Z”.#Nepal #Protestas #Internacional pic.twitter.com/9ZuLVfbdxv
— Grupo Marmor (@Marmor_Informa) September 9, 2025
El desempleo juvenil es uno de los principales detonantes. En un país de 30 millones de habitantes, conseguir trabajo resulta casi imposible: la tasa oficial es de 12.6 %, aunque la mayoría de los jóvenes está fuera de la economía formal. Cada día, más de mil nepalíes emigran hacia países del Golfo Pérsico, Malasia o India en busca de oportunidades.
En 2024, más de 741 mil personas dejaron Nepal por trabajo, y las remesas enviadas desde el extranjero representaron el 26 % de la economía nacional. Este dinero sostiene a millones de familias que dependen de él para alimentación, salud y educación.
Otro de los reclamos más fuertes es la corrupción enquistada en la clase política. Nepal ha sido catalogado como uno de los países más corruptos de Asia. Escándalos recientes incluyen la desaparición de 71 millones de dólares destinados a un aeropuerto en Pokhara y fraudes en programas de empleo vinculados con identidades falsas de refugiados butaneses. Pese a las investigaciones, casi nadie ha sido procesado.
Mientras tanto, los hijos de líderes políticos exhiben lujos en redes sociales, alimentando la indignación popular. Desde la promulgación de la nueva Constitución en 2015, tres dirigentes se han alternado en el poder en mandatos cortos, sin cumplir las expectativas de cambio democrático.
La Generación Z de Nepal reclama no solo el derecho a expresarse en redes sociales, sino también un país con empleo, justicia y un gobierno que rinda cuentas.



















