Redacción / Grupo Marmor
Este 5 de enero se cumplen tres años desde que Perú inició un nuevo modelo de gobierno, un periodo marcado por cambios institucionales, ajustes en la conducción del Estado y un intenso debate político. Analistas coinciden en que esta etapa representó un punto de inflexión en la relación entre los poderes públicos y la ciudadanía, en un contexto de alta polarización social.
Durante estos tres años, el país ha enfrentado retos significativos en gobernabilidad, incluyendo tensiones entre el Ejecutivo y el Legislativo, reformas administrativas y demandas sociales persistentes. El nuevo esquema buscó fortalecer la estabilidad política y responder a la desconfianza ciudadana acumulada en años previos, aunque sus resultados han sido evaluados de forma dispar.
Especialistas señalan que, si bien se lograron avances en algunos ámbitos como la reorganización institucional y la continuidad del Estado, persisten desafíos estructurales, entre ellos la recuperación económica, la lucha contra la corrupción y el fortalecimiento de la democracia. Estos factores han influido directamente en la percepción pública del modelo adoptado.
A tres años de su implementación, el nuevo modelo de gobierno en Perú continúa siendo objeto de análisis y discusión. De cara al futuro, el reto principal será consolidar un sistema político funcional que garantice estabilidad, crecimiento y mayor confianza ciudadana en las instituciones.




























