Redacción / Grupo Marmor
Basilea, Suiza.- Un caso estremecedor ha reabierto el debate internacional sobre el derecho a morir dignamente. Wendy Duffy, una mujer británica de 56 años que goza de perfecta salud física, ha programado su fallecimiento asistido para este viernes en una clínica en Suiza. Su motivo no es una enfermedad terminal, sino el insoportable dolor psicológico tras haber perdido a su único hijo hace cuatro años.
Originaria de West Midlands, en el Reino Unido, Wendy tomó la decisión de viajar a la clínica suiza Pegasos, afirmando que ninguna terapia psicológica ha logrado devolverle el sentido a su vida. Tras un fallido intento previo de atentar contra sí misma, optó por la vía legal y controlada en el extranjero.
Para entender la magnitud y los detalles de este trágico caso, estos son los puntos clave de su decisión:
- La tragedia familiar: Su hijo Marcus, de 23 años, falleció en un trágico accidente doméstico tras asfixiarse con un tomate cherry mientras comía un sándwich.
- El costo del procedimiento: La mujer pagó alrededor de 10,000 libras esterlinas (más de 200 mil pesos mexicanos) a la organización europea para llevar a cabo el proceso.
- Prevención de traumas: Wendy explicó que eligió la clínica porque no quería arriesgarse a quedar en estado vegetativo por otro intento fallido, ni deseaba traumatizar a la persona que pudiera encontrar su cuerpo.
- Los últimos preparativos: Tras notificar a sus seis hermanos, la madre dejó cartas de despedida, eligió su ropa final y pidió que de fondo sonara la canción Die With A Smile de Lady Gaga y Bruno Mars durante sus últimos momentos.
El caso de Wendy resuena fuertemente en el Reino Unido, donde precisamente este viernes la Cámara de los Lores debate una ley sobre el fallecimiento asistido. Sin embargo, dicha iniciativa de ley solo contemplaría a pacientes con enfermedades terminales, dejando fuera a personas con sufrimiento emocional profundo.




























