Redacción / Grupo Marmor
México se mantiene como el país más peligroso para ejercer el periodismo en el continente americano, una condición que ha persistido durante los últimos 15 años.
Según la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2026 de Reporteros Sin Fronteras (RSF), el país se ubica en el puesto 122 de 180 naciones evaluadas. Aunque esto representa una subida de dos lugares respecto al año anterior, Artur Romeu, director de RSF para América Latina, aclaró que se trata de una mejora “superficial”, ya que no responde a avances internos, sino al deterioro más acelerado de otros países que estaban por encima en la tabla.
De acuerdo con las cifras presentadas por la asociación desde el año 2000, se han registrado más de 150 asesinatos y 28 desapariciones de periodistas en territorio nacional. En lo que respecta a periodos recientes, durante el año 2025 fueron asesinados nueve periodistas, mientras que en lo que va del sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum ya se suman 12 homicidios, concentrándose la violencia en los estados de Guerrero, Veracruz, Michoacán y Tamaulipas, generalmente ligada a la colusión entre funcionarios locales y criminales.
RSF alertó sobre la ineficacia de los mecanismos de protección estatal, revelando que al menos 10 periodistas fueron asesinados mientras se encontraban bajo resguardo del Estado, lo que evidencia fallas en el sistema de seguridad y en la capacidad de prevención. Aunado a la violencia física, el informe destaca un retroceso en el indicador legal, que pasó de una puntuación de 65.79 en 2022 a 57.26 en 2026, debido al un uso creciente del acoso judicial y demandas como herramientas de censura indirecta para silenciar investigaciones sobre corrupción o política local.
A nivel continental, la situación es igualmente preocupante, con 14 de los 28 países de América clasificados en una situación “difícil” para la prensa. RSF identificó un patrón de hostilidad pública desde el poder político, donde diversos gobiernos utilizan narrativas para deslegitimar la credibilidad de los medios, esto aunado a la precarización económica de medios y la expansión de campañas de desinformación, debilitan la veracidad de la prensa en las sociedades.


















