Julieta Coria/Grupo Marmor
El hantavirus es una enfermedad viral que se transmite principalmente por el contacto con roedores infectados, a través de su orina, saliva o excrementos. La infección ocurre sobre todo al inhalar partículas contaminadas en el aire, especialmente en espacios cerrados o con presencia de estos animales.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, se trata de una infección poco frecuente, pero potencialmente grave, que puede provocar enfermedades respiratorias severas o afectar los riñones, dependiendo de la variante del virus.
Los síntomas iniciales suelen parecerse a los de una gripe: fiebre, dolor muscular, fatiga y dolor de cabeza. Sin embargo, en pocos días puede evolucionar a una fase más grave con dificultad para respirar, acumulación de líquido en los pulmones o incluso insuficiencia respiratoria.
Aunque el contagio entre personas es muy raro, algunas cepas han mostrado esta posibilidad en casos aislados, lo que mantiene la vigilancia sanitaria activa a nivel internacional.
Actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento específico, por lo que la atención médica temprana es clave para mejorar la supervivencia. La prevención se centra en evitar el contacto con roedores y mantener espacios limpios y ventilados.
El tema ha cobrado relevancia tras un brote reciente investigado por la OMS en un crucero internacional, que dejó varios casos y fallecimientos, encendiendo la alerta sanitaria global.



















