Redacción / Grupo Marmor
Zenyazen Roberto Escobar García, actual diputado federal por el distrito 16 de Córdoba, Veracruz, bajo las siglas de Morena, fue el protagonista de la pelea en el pleno de San Lázaro, revivió los cuestionamientos sobre su origen y su trayectoria pública.
Con una maestría en Ciencias de la Educación, su carrera política despegó con fuerza en el estado de Veracruz gracias a su estrecha cercanía con el exgobernador Cuitláhuac García Jiménez. Durante dicha administración estatal, Escobar García se consolidó como una de las figuras más influyentes del gabinete al desempeñarse como titular de la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) entre los años 2018 y 2021, una posición que posteriormente catapultó su postulación y triunfo de mayoría relativa para integrarse a la LXVI Legislatura en la Cámara de Diputados.

A pesar de sus credenciales académicas y cargos públicos, el expediente del legislador veracruzano ha estado marcado por la polémica debido a los insistentes rumores y la difusión de fotografías que lo vinculan con el ambiente nocturno. Desde antes de rendir protesta como funcionario estatal, opositores y docentes compartieron imágenes donde se le señalaba de haber trabajado como bailarín exótico y desnudista bajo el pseudónimo de “Tarzán Boy” en diversos bares y centros nocturnos de la región de Orizaba.

Al respecto, el propio Escobar decidió romper el silencio en una entrevista concedida en 2017 para aclarar de manera definitiva la veracidad de dichos señalamientos, rechazando haber sido estrictamente un stripper, al explicar detalladamente: “No, pues fui constructivista”. En esa intervención, precisó que durante 11 años se dedicó de lleno al deporte del físicoculturismo y el fitness, llegando a competir a nivel estatal y nacional.

No obstante, el propio diputado reconoció abiertamente que, debido a su disciplina física, llegó a acudir de forma esporádica a realizar presentaciones y espectáculos privados cuando se lo solicitaban, y admitió tener familiares cercanos que ejercen formalmente ese oficio. Lejos de rehuir a la controversia o avergonzarse de su pasado, Zenyazen Escobar defendió con orgullo la labor de quienes realizan este tipo de shows, argumentando de forma tajante que es un empleo “más respetable a robarse el dinero del pueblo, porque al final se lo ganan con el sudor de su cuerpo”. Con esta declaración, el congresista desmitificó los ataques de la oposición, señalando que los señalamientos en su contra configuran un acto de discriminación clasista por parte de sus adversarios políticos, quienes hoy vuelven a utilizar su pasado como un dardo verbal en los debates del Congreso de la Unión.




















