“Todos tenemos sexo; solo que nosotras cobramos por ello”: Pamela Cruz en el marco del Día Internacional de la Trabajadora Sexual

Banner

Margarita Arreola/ Grupo Marmor

En el marco del Día Internacional de la Trabajadora Sexual, Pamela Cruz Orihuela, activista, señaló que tanto las autoridades como la sociedad tienen una gran deuda con las mujeres que ejercen el trabajo sexual. Añadió que lo que más han pedido en la vida es ser tratadas como humanas, no como objetos de la esquina.

“En el Día Internacional de la Trabajadora Sexual, lo mínimo que pedimos a la ciudadanía es que no pase agrediendo, ofendiendo o señalándonos, como si fuéramos lo peor. Hay que tener empatía. Nosotras simplemente hacemos el trabajo que, a veces, la ama de casa ya no quiere porque no le llevan dinero, porque ya no le gusta o porque ya no lo desea. Es ahí donde entra la doble moral de la familia heteronormada. Nosotras somos personas que solo tratamos de sobrevivir a un sistema que, lamentablemente, sigue discriminando”, apuntó.

En ese sentido, la activista y trabajadora sexual destacó que urge legislar en favor del trabajo sexual, ya que hace más de cuatro años se presentó una iniciativa en el Congreso de Michoacán y terminó archivada.
Regular el trabajo sexual beneficia tanto a quien lo ejerce como a quien contrata el servicio: hay mayor seguridad, se regula la actividad, se evita la violencia y los robos en los encuentros íntimos, habría mayor protección en materia de salud e, incluso, se podría facturar y pagar impuestos.
A su vez, esto permitiría a las trabajadoras acceder a atención médica y a una vivienda digna.

“Todos tenemos sexo; nosotras solo cobramos por ello”, afirmó.
Al explicar los beneficios de estar reconocidas y reguladas como cualquier otro trabajo, destacó que incluso se podría construir una casa de asistencia para las mujeres adultas mayores que ejercen o ejercieron este trabajo y que, en la senectud, no tienen familia.

“El beneficio sería, lo repito, tener más oportunidades para salir adelante en todos los sentidos: ser incluidas en salud, en vivienda y poder ahorrar para un retiro digno. El Congreso piensa que las trabajadoras sexuales autónomas estamos ligadas con la trata, y a nosotras nadie nos obliga a trabajar: lo hacemos por iniciativa propia”, subrayó.

Añadió que en Morelia, tan solo en la zona centro, hay alrededor de 200 trabajadoras sexuales, entre mujeres cisgénero y trans, que se encuentran en puntos regulados. Aún faltan los antros y bares por contabilizar.

Actualmente se trabaja en crear mayor visibilidad y sensibilidad en la Fiscalía General del Estado (FGE) para atender con perspectiva de género a las trabajadoras sexuales que reportan alguna agresión.
Cruz Orihuela contabilizó seis agresiones contra trabajadoras sexuales trans en lo que va del año, tres en Lázaro Cárdenas, tres en Apatzingán, además del caso de Daniela en Morelia, quien fue encontrada sin vida.