Redacción / Grupo Marmor
Al minuto 67 del partido inaugural de la Copa del Mundo 2026, el Estadio Ciudad de México estalló en un solo rugido cuando Raúl Jiménez se elevó por los aires, venciendo al arquero sudafricano y decretando el 2-0 definitivo a favor del Tricolor. Sin embargo, la celebración del “Lobo de Tepejí” no fue una más; fue un homenaje cargado de amor y profunda promesa familiar cumplida hasta el cielo.
Tras el gol, Jiménez rompió en llanto inmediato, se abrazó con sus compañeros, formó un corazón con las manos hacia el palco de su familia y finalizó alzando ambos brazos apuntando al firmamento. El gesto conmovió a las más de 80 mil almas presentes y a millones de televidentes, pues significaba el primer gol mundialista en la carrera de Raúl tras haber participado en Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022 sin fortuna frente al arco. Pero, por encima del logro deportivo, el gol llevaba dedicatoria especial para su padre, Don Raúl Jiménez Vega, quien falleció el pasado 11 de marzo a causa de complicaciones por cáncer de páncreas.
El propio Don Raúl había compartido públicamente en repetidas ocasiones que el único gran pendiente en la trayectoria de su hijo era gritar un gol suyo en la máxima fiesta del fútbol: “Esperamos que este sea el Mundial de México y de Raúl… nos falta un gol en la Copa del Mundo, nada más nos falta eso”.
El clímax de la emotividad llegó tras el pitazo final. Mientras el atacante del Fulham inglés asimilaba el triunfo, las cámaras de transmisión y las redes sociales captaron una imagen que rápidamente se volvió viral y que terminó por quebrar las emociones del futbolista: en las tribunas, un familiar sostenía una camiseta de la Selección Mexicana grabada con la frase: “Estoy contigo siempre, tu papá”.



















