De jugar descalzo a brillar en el Azteca: La historia de Julián Quiñones, la figura del Tri

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Redacción / Grupo Marmor

Ciudad de México.- ¿Quién fue el mejor jugador de México en el debut mundialista? La respuesta tiene nombre y apellido: Julián Quiñones. El delantero colombo-mexicano se robó los reflectores al convertirse en el Jugador Más Valioso (MVP) del partido inaugural del Mundial 2026, donde la Selección Mexicana derrotó 2-0 a Sudáfrica en la cancha del majestuoso Estadio Azteca.

El atacante de 29 años, jugando como extremo izquierdo, fue el encargado de hacer estallar el Coloso de Santa Úrsula al anotar el primer gol de toda la Copa del Mundo. Con un latigazo raso de empeine derecho que se coló entre las piernas del arquero Ronwen Williams, Quiñones escribió su nombre en la historia al ser el primer colombiano de nacimiento que marca con la camiseta de otra selección en un Mundial.

La vida de Quiñones ha dado muchas vueltas para llegar a este momento de gloria. Nacido en Magüí Payán, una zona remota y afectada por conflictos en Colombia, comenzó a jugar al fútbol descalzo y a escondidas de sus padres. “No llegaba ni a la casa a comer a veces… jugábamos descalzos y esa era nuestra felicidad”, relató en su momento.

Su talento lo llevó a México en 2015 con los Tigres. A partir de ahí, forjó una carrera prodigiosa, logrando un bicampeonato con el Atlas y otro con el Club América. Su gran nivel le valió naturalizarse, debutar con el Tri en 2023 y dar el salto al fútbol de Arabia Saudita con el Al Qadsiah. De hecho, en la temporada 2025-2026, Quiñones fue el máximo goleador de la liga saudita con 33 tantos, superando los 28 de la superestrella Cristiano Ronaldo.

Tras un año inolvidable en Medio Oriente, Julián Quiñones salió este 11 de junio entre una lluvia de aplausos del Estadio Azteca, consolidándose no solo como el mejor jugador del encuentro, sino como la principal carta fuerte en el ataque del cuadro azteca para este Mundial.