Redacción / Grupo Marmor
Tendrían que estar jugando o camino a la escuela, pero no pueden porque se ven obligados a generar ingresos. Cada 12 de junio se conmemora el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, una fecha para poner el foco en esta problemática global que le roba a millones de niñas, niños y adolescentes su infancia, su presente y su derecho a una vida digna.
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el trabajo infantil es todo aquel que priva a los menores de su niñez, su potencial y su dignidad, resultando perjudicial para su desarrollo físico y psicológico.
Para entender la magnitud de esta situación, aquí te presentamos cinco datos clave que debes conocer sobre el trabajo infantil en el mundo:
1. Cifras alarmantes a nivel global Se estima que en todo el mundo hay 160 millones de niños y niñas que son víctimas de esta situación. De esa cifra, casi la mitad (79 millones) sufren alguna de las peores formas de trabajo, que incluyen labores peligrosas, servidumbre o reclutamiento forzoso. Preocupa que, tras años de disminución, la cifra aumentó en 8 millones desde 2016.
2. La agricultura es el sector más afectado Aunque esta problemática existe en casi todos los sectores, 7 de cada 10 menores (el 70%) trabajan en la agricultura, ganadería y pesca. Le siguen el sector de servicios con 31.4 millones de afectados, y el sector industrial con 16.5 millones.
3. África concentra la mayor parte de los casos Esta realidad golpea principalmente a los países más pobres y con mayor desigualdad. Casi la mitad del trabajo infantil a nivel mundial se encuentra en África, seguida por la región de Asia y el Pacífico. Un ejemplo crítico es la República Democrática del Congo, donde alrededor de 40,000 menores laboran en minas de cobalto ganando menos de 2 dólares al día.
4. El impacto invisible en las niñas Aunque los datos señalan que es más frecuente entre los niños, las niñas sufren una carga invisible pero pesada: las tareas del hogar no remuneradas. Si se contabilizan las jornadas de más de 21 horas semanales en labores domésticas, la brecha de género se reduce significativamente. Esta doble carga (trabajo/hogar y escuela) las obliga muchas veces a abandonar sus estudios de forma definitiva.
5. Un círculo vicioso impulsado por la pobreza La principal causa detrás de esto es la pobreza económica, combinada con la falta de acceso a la educación y la migración. Los menores se ven en la obligación de contribuir a la economía de sus hogares como único medio de supervivencia. A su vez, al perder su derecho a la educación, se perpetúa el círculo de desigualdad que les impide mejorar su calidad de vida en el futuro.


















