Redacción / Grupo Marmor
Los Ángeles, Estados Unidos.- La Selección de Irán vive momentos de tensión previo a su debut en el Mundial de 2026 frente a Nueva Zelanda, partido programado para este lunes en el Estadio de Los Ángeles. A su llegada al recinto, el autobús del equipo fue fuertemente abucheado y hostigado por un grupo de manifestantes iraníes-estadounidenses, críticos del gobierno de Teherán.
En videos difundidos sobre el incidente, se escucha a los protestantes gritar consignas contundentes: “¡Debería darles vergüenza! ¡La Guardia Revolucionaria es terrorista!”. Este episodio refleja la profunda división que existe en la comunidad persa radicada en California —una de las más grandes fuera de su país natal— respecto a la participación de su nación en la justa deportiva.
Mientras algunos aficionados apoyan al equipo en las gradas o por televisión, otros han advertido que utilizarán los partidos para manifestar su rechazo al régimen político, portando símbolos previos a la Revolución Islámica de 1979. Incluso, durante la ceremonia de inauguración del Mundial, la bandera de Irán fue recibida con notorios abucheos.
Los manifestantes han dejado clara su postura frente a los jugadores y el torneo: “El equipo que está aquí no representa a nuestra nación. Es un equipo del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. La razón por la que estamos aquí es para hacer conciencia. No es nuestro equipo, no creemos en la selección”, aseguraron los inconformes, quienes planean continuar con las protestas a lo largo de la Copa del Mundo.
















