Redacción / Grupo Marmor
Tras un juicio de siete semanas, un jurado declaró culpables a Jamie Varley, un profesor de secundaria de 37 años, y a su pareja, John McGowan-Fazakerley, de 32, por el abuso sexual, maltrato infantil y asesinato de Preston Davey, un bebé de tan solo 13 meses de edad al que habían adoptado apenas cuatro meses antes. La Fiscalía de la Corona calificó el caso como uno de los “más impactantes y horribles” en la historia reciente, detallando que el menor fue tratado sistemáticamente como un “juguete” y sometido a un calvario de tortura física y psicológica.
El trágico desenlace ocurrió el 27 de julio de 2023 en Blackpool, Inglaterra. Aquel día, Varley llevó al pequeño Preston de emergencia a un hospital gritando de manera premonitoria: “Me voy al infierno”; el bebé falleció 50 minutos después. El docente intentó encubrir el crimen asegurando a los médicos y a la policía que el niño se había ahogado por accidente tras dejarlo solo dos minutos en la bañera. Sin embargo, el personal médico detectó de inmediato que el cabello y el cuerpo del menor estaban secos, y que no presentaba agua en los pulmones. Posteriormente, la autopsia descartó el ahogamiento y reveló que Preston murió por asfixia debido a una obstrucción aguda de las vías respiratórias provocada por objetos introducidos en su boca durante una agresión sexual, presentando además más de 40 lesiones traumáticas en todo el cuerpo, incluyendo convulsiones y un codo fracturado por trato brusco.
Las autoridades descubrieron que Varley grababa los abusos y los distribuía a través de la aplicación Snapchat, conservando además imágenes de carácter explícito del bebé como “trofeos” de sus agresiones. Por su parte, se comprobó que su pareja, McGowan-Fazakerley, era plenamente consciente del riesgo inminente que corria el menor y prefirió ignorarlo, participando activamente en varios de los abusos físicos, por lo que fue hallado culpable de causar y permitir la muerte de un menor. Al escucharse el veredicto en el tribunal de Preston, Varley sufrió un colapso y vomitó en el banquillo de los acusados.
Se reveló que, prácticamente desde su nacimiento en 2022, Preston estaba bajo la tutela del Estado debido a que su madre biológica, Sarah Davey, se encontraba encarcelada y contaba com un historial criminal alarmante: a los 14 años participó en el mediático y tortuoso asesinato de una anciana de 71 años. La abuela biológica de Preston, Debbie Davey, expresó su alivio tras el fallo judicial, pero exigió una investigación exhaustiva y responsabilidades contra los trabajadores sociales, ya que el bebé había sido ingresado de urgencia en tres ocasiones previas por hematomas severos y dificultades respiratórias sin que el sistema de protección infantil detuviera el proceso de adopción. El juez del caso aplazo la lectura de la sentencia formal para determinar los años de prisión que enfrentarán ambos sujetos.
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