Europa se asfixia bajo temperaturas de 40 grados

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Claudia Luna Palencia / Grupo Marmor

  La ONU ya advirtió que Europa será una de las damnificadas por el cambio climático y este verano, el llamado “súper niño” está provocando una ola abrasadora: desde Italia, Grecia, Malta, Francia, Portugal, España a Reino Unido.

En algunas partes de Francia, hay cortes eléctricos y trenes suspendidos por las temperaturas superiores a los 40 grados; en Madrid, se ha incendiado el piso 24 del rascacielos Moeve, el segundo más alto de la capital, sin dejar ningún herido que lamentar.

Las noches, en la llamada Europa mediterránea, están siendo tórridas cercanas a los 30 grados. Muchas ciudades europeas no tienen la infraestructura para soportar estas temperaturas; no se diga, las viviendas que tienen calefacción, pero no aire acondicionado. Los materiales de construcción están hechos para resguardar del frío; pero no para refrescar ante el intenso calor.

La gente ha intentado refrescarse como puede: en Francia, en los últimos cinco días, han fallecido 40 personas ahogadas; la mayoría son niños y personas mayores.

El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha convocado una reunión de crisis ante pronósticos que indican que los termómetros subirán hasta los 44 grados centígrados en las próximas horas.

“Estamos experimentando un episodio de intensidad excepcional. Cada día y cada noche, se están batiendo récords locales y nacionales de temperatura”, declaró Lecornu.

El servicio meteorológico nacional, Météo-France, dio a conocer que 54 ciudades francesas habían sido puestas bajo alerta roja ante el calor opresivo, peligroso y agotador.

En París, las autoridades aconsejan teletrabajar mientras permanecen cerradas 1 mil 350 escuelas; y, cunden los avisos de evitar las actividades al aire libre.  

También en Reino Unido hay una intensa ola de calor: en Londres, la temperatura marca los 38 grados centígrados y los medios de comunicación piden a la gente no exponerse al sol.

Antonio Guterres, titular de la ONU, declaró recientemente que la crisis climática está empujando a los seres humanos a resistir temperaturas más elevadas y que serán cada vez más evidentes.