Redacción / Grupo Marmor
La Copa Mundial de la FIFA 2026 está haciendo historia como el torneo más grande jamás registrado, consolidando el formato de sedes compartidas que apenas se había visto una vez en el pasado, cuando Corea del Sur y Japón coorganizaron el evento en 2002 que coronó a Brasil. La presente edición no solo destaca por sus tres naciones anfitrionas (Canadá, Estados Unidos y México), sino también por la histórica expansión a 48 selecciones participantes en lugar de las 32 habituales. Sin embargo, mientras el certamen actual avanza en sus emocionantes fases de eliminación directa, los ojos del mundo futbolístico ya empiezan a mirar hacia el futuro, donde la FIFA planea romper todos los esquemas conocidos para la edición de 2030.
El torneo de 2030 conmemorará el centenario de la primera Copa del Mundo celebrada en Uruguay, y para festejarlo se convertirá en la primera edición que se dispute en múltiples continentes. La candidatura principal nació con España y Portugal buscando regresar el fútbol a Europa occidental por primera vez desde Francia 1998, sumando posteriormente a Marruecos, que se convertirá en el primer país africano en recibir el Mundial desde Sudáfrica 2010. Pero el plan de la FIFA va más allá de esta alianza intercontinental; en honor a los 100 años de historia, la inauguración y los primeros partidos se trasladarán a Sudamérica, teniendo como escenarios principales el mítico Estadio Centenario en Uruguay, además de sedes en Buenos Aires, Argentina, y Asunción, Paraguay.
La gran incógnita para la histórica cita de 2030 radica en el número definitivo de participantes. Aunque el formato de 48 equipos se estrena con éxito este año, existen propuestas sobre la mesa para ampliar la competencia a 64 naciones en el centenario, una medida revolucionaria que todavía está pendiente de aprobación oficial por parte del organismo rector. Finalmente, la FIFA ya ha definido el rumbo para el año 2034, marcando el final de la era de los bloques multipaíses al adjudicarle la sede oficial a Arabia Saudita, lo que significará el regreso formal al formato tradicional de un único país anfitrión.


















