A 65 años del debut de The Beatles: desde un fétido sótano hasta revolucionar el rock

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Redacción / Grupo Marmor

El rock está repleto de recintos icónicos, pero ninguno posee la trascendencia histórica de un sótano fétido, agobiante y oscuro ubicado en el centro de Liverpool, Inglaterra: The Cavern. Fue el 9 de febrero de 1961 cuando John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Pete Best (su formación original) se subieron por primera vez a ese escenario casi sin publicidad, sin imaginar que ese sucucho se transformaría en el epicentro de la mayor revolución musical de todos los tiempos. Sesenta años después de aquel debut, la historia de cómo conquistaron el mundo desde la calle Mathew sigue fascinando a millones.

La relación con el club venía de tiempo atrás. Inspirado en el local parisino Le Caveau de la Huchette, el empresario Alan Sytner abrió The Cavern el 16 de enero de 1957 destinado exclusivamente al jazz y al skiffle, un género acústico y artesanal muy popular entre la clase trabajadora. John Lennon logró tocar ahí en 1957 con su primer grupo, The Quarrymen, pero tras romper las reglas e interpretar un tema de Elvis Presley, el dueño le mandó una nota al escenario que decía: “¡Córtenla con ese maldito rock and roll!”. Para finales de 1960, tras una dura pero enriquecedora residencia en los clubes de la zona roja de Hamburgo, Alemania, el quinteto regresó a Liverpool con una imponente presencia escénica y un repertorio vastísimo.

El debut oficial de la banda ya bautizada como The Beatles en The Cavern se dio al mediodía, una franja horaria que el nuevo dueño, Ray McFall, abrió para ofrecer música beat (Merseybeat) a las jóvenes empleadas comerciales de la zona. Para asistir al show, Paul McCartney tuvo que tomar la difícil decisión de renunciar a su empleo tradicional en una empresa de cables marítimos tras un ultimátum de Lennon. Esa primera tarde cobraron un total de cinco libras (una libra para cada uno). George Harrison, quien era menor de edad, tuvo que convencer al guardia de seguridad para que lo dejara ingresar ya que vestía jeans, una prenda estrictamente prohibida en el lugar.

El éxito de sus dinámicos shows (que mezclaban lados B, rock crudo, baladas y un sentido del humor que rozaba el stand-up) llamó la atención de Brian Epstein, el gerente de la prestigiosa tienda de discos NEMS. El 9 de noviembre de 1961, Epstein los vio en vivo por primera vez en el sótano y quedó impactado por su magnetismo, convirtiéndose en su representante a inicios de 1962. Bajo su tutela y para asegurar su primer contrato con Parlophone, el grupo tomó la dolorosa decisión de despedir al baterista Pete Best para incorporar a Ringo Starr. El debut de Ringo en el club fue violento; los fanáticos de Best armaron trifulcas y George Harrison terminó con un ojo morado tras defender la alineación al grito de la tribuna de “¡Ringo nunca, Pete Best para siempre!”.

El cuarteto ofreció cerca de 300 conciertos en el mítico club, siendo el del 3 de agosto de 1963 su “canto del cisne” antes de que la Beatlemanía estallara a nivel global. Con un sobrecupo de 500 personas, la condensación de la transpiración mojó la caja de fusibles dejando el escenario a oscuras; de forma improvisada, John y Paul tocaron una versión acústica de When I’m Sixty Four para calmar a la multitud. Exactamente tres años después de pisar The Cavern por primera vez, el 9 de febrero de 1964, The Beatles conquistaron los Estados Unidos en el show de Ed Sullivan, cerrando el círculo perfecto de una leyenda que comenzó en un sótano sin ventilación.