¿Qué tanto dinero dejó el Mundial 2026 en México? El efecto que se sintió fuera de la cancha

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Redacción / Grupo Marmor

La Selección Mexicana cerró oficialmente su participación en la Copa del Mundo 2026 tras caer eliminada en los octavos de final ante Inglaterra en el Estadio Ciudad de México. El resultado dejó un ambiente de tristeza entre jugadores y aficionados, pero dio paso a una serie de mensajes de agradecimiento por parte de los futbolistas que defendieron la camiseta nacional. Sin embargo, más allá de lo deportivo, la participación de México como una de las sedes ha generado un impacto económico histórico y ha puesto de relieve la crisis organizativa y política que enfrenta la FIFA.

A través de sus redes sociales, integrantes clave del Tricolor como Johan Vásquez, Luis Romo, Carlos Acevedo y Guillermo Ochoa compartieron palabras dirigidas a la afición mexicana para reconocer el respaldo recibido. Johan Vásquez resaltó la conexión indescriptible que sintieron con el país, mientras que Luis Romo agradeció el honor de representar a México. Por su parte, Guillermo Ochoa, para quien este Mundial marcó el final de su carrera como portero, expresó que fue el mayor privilegio de su vida y agradeció a la afición por hacerlos vibrar.

Paralelamente a la despedida deportiva de México como sede del torneo, las autoridades financieras locales reportaron cifras históricas. La Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de la CDMX estimó que el evento deportivo generó una derrama económica superior a los 22 mil 678 millones de pesos en la capital. Este flujo monetario fue impulsado por la llegada de más de 1.1 millones de turistas, quienes registraron un gasto promedio de hasta 22 mil 500 pesos por persona. Además, el Mundial propició la creación de cerca de 80 mil empleos temporales orientados principalmente a los sectores de transporte y atención al cliente.

Sin embargo, detrás del éxito económico reportado en México, el Mundial 2026 enfrenta fuertes críticas y ha sido catalogado formalmente como la edición más politizada y caótica en la historia de la competición. Organizaciones como Amnistía Internacional calificaron la situación en territorio estadounidense como una “emergencia de derechos humanos” debido a las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), las cuales han representado una “amenaza escalofriante” para los aficionados e incluso los jugadores, con redadas indiscriminadas y detenciones masivas. Esta política represiva se ha visto agravada por la criticada relación entre Gianni Infantino y Donald Trump, que ha llevado a los expertos a apodar el torneo como la “Copa Mundial MAGA”.

Los tres países coanfitriones han enfrentado además oleadas de descontento social y violencia. Mientras en Canadá y EE. UU. se denunció la marginación y el desalojo forzado de personas sin hogar para limpiar la imagen de las sedes, en México la atención internacional se centró en los focos de narcoviolencia tras operativos en Guadalajara, así como en la militarización de la seguridad pública y el desabasto de recursos básicos, factores que detonaron manifestaciones civiles reprimidas por las fuerzas del orden. A esto se suma un entorno excluyente para el fanático común, con la Football Supporters Europe (FSE) denunciando que este es el primer evento moderno que excluye de facto a los aficionados con discapacidad debido a tarifas prohibitivas y la eliminación de accesos gratuitos para acompañantes, en un mercado marcado por precios de boletos regulares de entre 10 mil y 35 mil dólares. Un panorama ensombrecido por alertas climáticas y una inmensa huella ambiental que demuestran, según analistas del deporte, la preocupante degeneración de un bien global transformado en una subasta corporativa.