Jorge Rubio/Grupo Marmor
El esperado regreso de Conor McGregor al octágono de la UFC terminó de forma abrupta el sábado por la noche en Las Vegas. El peleador irlandés, quien volvía a la acción tras un largo periodo de inactividad, sufrió una grave lesión en la rodilla derecha durante el primer minuto del combate estelar de UFC 329, otorgándole la victoria a Max Holloway por nocaut técnico. El evento, celebrado en una abarrotada T-Mobile Arena, estableció un nuevo récord histórico de recaudación en taquilla para la organización, alcanzando los 26.4 millones de dólares. Sin embargo, la expectativa por el enfrentamiento en la categoría de peso wélter se disipó rápidamente debido al imprevisto físico de McGregor.
La pelea comenzó con intensidad, pero a los pocos segundos del intercambio, McGregor lanzó una patada alta con la pierna izquierda. Al apoyar la pierna derecha para recuperar la postura, su rodilla cedió por completo, provocando que el irlandés cayera a la lona visiblemente afectado por el dolor. Aunque McGregor intentó incorporarse y continuar en la contienda, su movilidad quedó totalmente reducida. Holloway avanzó para presionar con combinaciones de golpes, al tiempo que el árbitro Mike Beltran seguía de cerca las acciones. Tras un nuevo desplome del peleador europeo, el réferi intervino para detener el combate a los 1 minuto y 9 segundos del primer round.
Posteriormente, McGregor se pronunció en sus plataformas oficiales para explicar lo sucedido, descartando haber ingresado al octágono con molestias previas, señalando que la lesión ocurrió de la nada y describiendo el momento como un infierno. Por su parte, el presidente de la UFC, Dana White, señaló en la conferencia de prensa posterior al evento que el cuerpo médico de la compañía sospecha de una rotura del ligamento cruzado anterior (ACL), diagnóstico que se confirmará tras los exámenes pertinentes. Max Holloway, quien ahora ostenta un récord de 28-9, lamentó el desenlace de la revancha y expresó su deseo de una pronta recuperación para su oponente, mencionando que pidió la intervención del réferi al notar que algo estaba mal.
La jornada en Las Vegas destacó también por un alto número de finalizaciones, igualando el récord de la empresa con un total de 11 combates concluidos antes de la decisión de los jueces en toda la cartelera. Entre los resultados principales, Paddy Pimblett derrotó a Benoît Saint Denis por sumisión técnica en el primer asalto, Mario Bautista venció a Cory Sandhagen por decisión unánime, Brandon Royval sometió a Lone’er Kavanagh en el tercer round, y King Green venció por TKO a Terrance McKinney. Con este resultado, el futuro profesional de Conor McGregor (22-7) vuelve a quedar en suspenso a sus 37 años, a la espera del reporte médico definitivo y el tiempo estimado de su rehabilitación.

















