Redacción / Grupo Marmor
El Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó por consenso una resolución histórica que identifica de manera explícita la violencia reproductiva como una forma específica de violencia de género. El documento, adoptada el pasado 14 de julio durante el 62º periodo de sesiones, representa un hito internacional al incorporar formalmente este concepto en un texto negociado por los Estados miembros, buscando fortalecer de forma prioritaria la protección y el respeto de los derechos fundamentales de mujeres y niñas en contextos de crisis humanitarias.
Esta resolución define a la violencia reproductiva como cualquier acción u omisión que vulnere la autonomía para decidir libremente sobre el propio cuerpo y los procesos de gestación. El término abarca desde la esterilización forzada, el embarazo o aborto impuestos, hasta la violencia obstétrica y la negación del acceso a servicios esenciales de salud sexual. Pese a que la delegación de Costa Rica manifestó reservas bajo el argumento de que el concepto no forma parte de tratados internacionales vinculantes, el consenso final fue respaldado y celebrado por organizaciones como la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF), que ven en esto una herramienta jurídica clave para la rendición de cuentas global.
El avance cobra especial relevancia en países como México, donde prácticas asociadas a este fenómeno, particularmente la violencia obstétrica, muestran una prevalencia alarmante. De acuerdo con datos de la encuesta ENDIREH, una de cada tres mujeres de entre 15 y 49 años que han dado a luz en el país reportaron haber sufrido maltratos, humillaciones o procedimientos médicos no consentidos durante el parto. Activistas y especialistas destacan que, aunque las resoluciones de la ONU no modifican en automático las leyes locales, sí consolidan un estándar ético e internacional para presionar por políticas públicas que garanticen una maternidad libre de violencia.



















