¿Escuelas sin celulares? La nueva tendencia mundial para mejorar el aprendizaje

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Julieta Coria/Redacción

El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, informó que cada vez más países están adoptando medidas para limitar el uso de teléfonos celulares en las escuelas, al señalar que 114 sistemas educativos ya cuentan con algún tipo de regulación.

Durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, el Subsecretario de Educación Superior, Ricardo Villanueva Lomelí explicó que el avance ha sido acelerado. Mientras que en 2023 solo el 25% de los países tenía una regulación sobre el uso de celulares en los planteles, actualmente la cifra alcanza casi el 60%.

Delgado detalló que existen tres modelos principales de regulación:

  • Autonomía escolar: Los gobiernos emiten lineamientos y cada escuela decide cómo aplicarlos. Este modelo se utiliza en países como Colombia, Estonia, Inglaterra y República Checa.
  • Celular fuera del aula: Los estudiantes pueden llevar su teléfono, pero no utilizarlo durante las clases. Es el esquema implementado en Holanda, Uruguay, Corea del Sur y Chile.
  • Escuelas libres de celulares: Considerado el modelo con mayor respaldo de la evidencia científica. En países como Francia, Italia, China y Grecia, los teléfonos permanecen fuera del entorno escolar durante toda la jornada.

Además, el titular de la SEP señaló que varios países ya avanzan hacia una regulación más amplia del uso de redes sociales por menores de edad. Entre ellos destacó a Australia, Indonesia y Malasia, donde no se permite abrir cuentas a menores de 16 años, mientras que Francia estableció el límite en 15 años.

Asimismo, indicó que la Unión Europea debate un modelo de acceso gradual a las plataformas digitales según la edad, con reglas diferenciadas para menores de 13 años y adolescentes de entre 13 y 16 años.

Finalmente, Delgado explicó que algunos gobiernos también analizan regular el diseño de las plataformas digitales, al considerar que funciones como el scroll infinito, la reproducción automática y los algoritmos están diseñadas para generar adicción, por lo que buscan responsabilizar a las empresas tecnológicas y no únicamente a los usuarios.