El tsunami migratorio en España alarma a Italia, Francia y Finlandia

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Por Claudia Luna Palencia

Los datos revelados en las últimas horas ubican, en casi 60 mil los marroquíes ilegales que han llegado a Ceuta, en las últimas 24 horas, unos han entrado a nado y otros saltando la valla fronteriza, colapsando a las fuerzas de seguridad y de vigilancia españolas. Los partidos de la oposición al Gobierno del presidente Pedro Sánchez, hablan de una invasión.

En una publicación en X, el líder del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, escribió: “La gente ha seguido llegando a Ceuta durante toda la noche y los presentes describen una ciudad ocupada, sin que se haya hecho nada suficiente para evitarlo”.

Hoy,  de visita en Ceuta, Sánchez declaró ante los medios de comunicación que hay un compromiso total, rotundo y absoluto del Gobierno de España con Ceuta: “Se ha vivido una violación a la integridad territorial de España”.     

Las reacciones a esta situación han desatado una ola de críticas contra España, incluso de sus propios socios comunitarios, que califican de “grave crisis humanitaria” lo acontecido y observan con temor que estos inmigrantes ilegales puedan desplazarse, desde España para llegar a otros países europeos.

En Italia, la primera ministra, Giorgia Meloni, afirmó que su país está dispuesto a tomar medidas extraordinarias para defender sus fronteras y calificó de “impactantes” las imágenes de miles de personas “asaltando” a Ceuta.

“La inmigración ilegal supone una amenaza real para la seguridad de las fronteras europeas y, en esto Italia tiene que proteger a sus propios intereses y a sus fronteras”, declaró.

El Gobierno italiano ha estado luchando por reforzar su política migratoria con controles más férreos y expulsiones de los inmigrantes ilegales de forma más expedita. La seguridad para Meloni es uno de sus principales mantras.

Su propio ministro de Exteriores, António Tajani, ha realizado declaraciones a los medios italianos e incluso en su propia cuenta de X culpó de la situación en Ceuta a la decisión del Gobierno de Sánchez de ofrecer un programa para regularizar el estatus de más de un millón de migrantes indocumentados y solicitantes de asilo. “Es un programa que ha incentivado la trata de personas y es profundamente erróneo”.

En consonancia a dichos comentarios, el ministro de Exteriores de España, José Manuel Albares, calificó la opinión de Tajani de poco apropiada y acusó a Italia de demagogia partidista.

Tajani ha ido un paso más adelante y pidió que se suspenda a España de sus derechos comunitarios excluyéndola del Espacio Schengen que permite la libre circulación de personas en el interior de la Unión Europea.

Finlandia, se ha sumado a la petición de Italia: la ministra del Interior de Finlandia, Mari Rantanen, ha apoyado la propuesta de Italia para excluir a España del Espacio Schengen debido a la crisis migratoria en Ceuta.

Rantanen calificó de fracaso absoluto la política migratoria española e insto a las partes a respaldar la propuesta italiana, ante el temor de que esos miles de marroquíes puedan entrar a sus países.

Sin embargo, ha sido Francia el primer país en reaccionar y actuar: el ministro del Interior, Laurent Núñez, anunció que dio instrucciones inmediatas para reforzar los controles en la frontera con España.

Al Gobierno de Sánchez le están lloviendo críticas incluso de la propia presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que ve lo acontecido como algo inaceptable y riesgoso.