Agosto y su alta intensidad de lluvias en México: las causas meteorológicas

Banner

Jorge Rubio/Grupo Marmor

Agosto se posiciona históricamente como uno de los periodos con mayor acumulación de precipitaciones dentro del territorio mexicano. De acuerdo con datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), este comportamiento responde a la convergencia simultánea de diversos fenómenos atmosféricos que alcanzan su punto máximo de actividad durante la mitad del verano.

Uno de los factores determinantes es la plena consolidación del Monzón Mexicano, un cambio en la circulación de los vientos que transporta humedad masiva desde el Golfo de California y el Océano Pacífico hacia el noroeste del país. A la par, las ondas tropicales avanzan de manera continua de este a oeste, generando inestabilidad y tormentas constantes a su paso por el centro, sur y sureste del territorio.

A estos fenómenos se suma el punto crítico de la temporada de ciclones tropicales en las cuencas del Pacífico y del Atlántico. La cercanía o impacto de tormentas y huracanes inyecta grandes bandas de nubosidad. Adicionalmente, las altas temperaturas estivales provocan un fuerte calentamiento diurno del suelo, favoreciendo la convección: el aire cálido y húmedo asciende rápidamente, formando densas nubes de tormenta por las tardes.

Aunque en algunas zonas del noreste del país se experimenta el fenómeno de la canícula —una disminución temporal de las lluvias—, en la mayor parte de México agosto representa una fase decisiva para la captación de agua en presas y la recarga de acuíferos, así como un periodo que demanda extremar prevenciones ante posibles inundaciones y deslaves.