Redacción / Grupo Marmor
El pasado 1 de agosto, decenas de pasajeros de la aerolínea Volaris que viajaban desde San José del Cabo con destino a Puebla vivieron horas de incertidumbre tras quedarse varados en el aeropuerto, a pesar de haber adquirido sus boletos de manera lícita y con hasta un mes de anticipación. De acuerdo con los testimonios, el contratiempo dejó a por lo menos 40 personas sin la posibilidad de abordar la aeronave.
El problema se originó debido a un “cambio de equipo” por parte de la empresa, la cual sustituyó el avión original de 37 filas por uno de menor capacidad, estructurado con solo 30 filas. Los usuarios afectados relataron que los inconvenientes comenzaron al intentar realizar el check-in en línea sin éxito. Al llegar al mostrador, el personal de la aerolínea les informó sobre la reducción de lugares, indicando que aquellos sin asiento asignado previamente quedarían sujetos a la disponibilidad o a que otros pasajeros cedieran voluntariamente sus espacios.
Ante la imposibilidad de abordar en el horario programado, Volaris ofreció a los afectados alternativas como volar a la Ciudad de México esa misma noche para continuar el trayecto por su cuenta, realizar escalas en ciudades como Tijuana o León durante el fin de semana, o bien, esperar un vuelo directo hasta el día lunes. Quienes optaron por esta última opción recibieron hospedaje en un hotel cercano, alimentos, asientos garantizados y bonos electrónicos de entre 3 mil y 5 mil pesos como compensación. A pesar de estas medidas, los clientes manifestaron su inconformidad por las graves afectaciones a sus compromisos laborales y personales derivados de esta mala planificación.



















