Todo un éxito la Feria de la Gordita en la colonia Molino de Parra

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Margarita Arreola/ Grupo Marmor

Entre comales humeantes y aceite caliente la colonia Molino de Parras celebró con gran éxito la tercera edición de la Feria de la Gordita, una fiesta que nació para levantar la economía del barrio y que hoy ya es orgullo e insignia de sus habitantes.

Lo que empezó como un empujoncito para los comerciantes locales se ha convertido en una tradición que pone a la Molina de Parras en el mapa gastronómico. Este año, el ir y venir de visitantes no paró a pesar de las lluvias; familias enteras de Morelia, curiosos de otras regiones y hasta viajeros que llegaron desde Tijuana para probar de qué están hechas las famosas gorditas morelianas.

Y es que nadie se resiste. De chicharrón crujiente, papita con chile, rajas, mole que pica y enamora, hasta pozole bien servido y quesadillas que se estiran con cada mordida. Los puestos lucieron a reventar y, según cuentan los propios comerciantes, la mercancía se terminó. No quedó ni una gordita en el comal

De acuerdo con Fidel Pantoja Pantoja, encargado del orden de la colonia y organizador del evento, la fiesta del sabor deja más que estómagos contentos: una derrama económica cercana a los 200 mil pesos que se queda en la colonia, entre productores, cocineras y comerciantes.

En la Molino de Parras la receta ya está probada: mucho corazón, sazón de casa y ganas de salir adelante. Dicen que la inspiración nació de una señora de la colonia que toda su vida realizó este delicioso platillo, pero por la edad ha dejado esa actividad comercial, y ante la necesidad de preservar la tradición es que se retomó la celebración. La Feria de la Gordita no solo alimenta, también une.