Redacción / Grupo Marmor
El verano de 2026 marca el último periodo estival en el que la venta y consumo de carne de perro será legal en Corea del Sur, antes de que entre en vigor una histórica prohibición nacional aprobada a principios de 2024. La normativa establece un periodo de transición de tres años que concluirá en febrero de 2027, fecha a partir de la cual quedará estrictamente prohibida la cría, sacrificio, distribución y comercialización de caninos para consumo humano.
Durante la temporada de boknal (los días más calurosos del año en los que tradicionalmente se consumía el boshintang o estofado de perro como platillo “vigorizante”), lugares emblemáticos como el Mercado de Moran, en Seongnam, lucen casi vacíos y con una clientela compuesta casi en su totalidad por adultos mayores. De acuerdo con datos del Ministerio de Agricultura, alrededor del 82% de las granjas dedicadas a esta actividad ya han cerrado sus puertas, mientras que más de 5,600 establecimientos y restaurantes se encuentran en proceso de reconversión hacia la preparación de platillos a base de cabra o chivo.
Este cambio legislativo y cultural responde a un giro en la percepción social impulsado por las nuevas generaciones, el aumento en la tenencia de mascotas y la preocupación por el bienestar animal. Encuestas recientes revelaron que más del 80% de la población surcoreana respalda la erradicación definitiva de esta práctica, consolidando el fin gradual de una tradición ancestral.



















