Jorge Rubio/Grupo Marmor
La racha negativa de Cruz Azul ha encendido las alarmas en el entorno celeste luego de hilar su tercer tropiezo seguido en el torneo. La reciente caída frente a Atlas expuso severos desajustes en el planteamiento táctico, desatando la molestia de la afición por la falta de reacción y la fragilidad defensiva que muestra el equipo.
Los cuestionamientos hacia el trabajo de Joel Huiqui se han intensificado tanto en las gradas como en los espacios de análisis deportivo. Diversos especialistas coinciden en que el conjunto cementero perdió el orden y la contundencia que lo caracterizaban, dejando serias dudas sobre la capacidad del cuerpo técnico para revertir el mal momento.
A la ola de reclamos se sumó la voz de Carlos Hermosillo, quien arremetió con dureza contra la directiva e insinuó una injerencia externa en las decisiones de la plantilla. El histórico exgoleador afirmó que Huiqui opera únicamente como un “títere” controlado por un grupo de asesores, restándole autoridad y autonomía al frente del banquillo.
Con el margen de error reducido al mínimo, la escuadra celeste buscará ajustar sus filas para frenar la sangría de puntos en la próxima jornada. La directiva y el cuerpo técnico enfrentan la urgencia de reestructurar la estrategia antes de que la crisis comprometa de forma definitiva sus aspiraciones en el certamen.

















