Redacción / Grupo Marmor
Las autoridades confirmaron la localización e identificación de los restos de Carlos Alberto Beltrán Olmeda en una fosa clandestina, tras llevarse a cabo los peritajes forenses correspondientes.
Hasta finales de mayo de este año se desempeñaba como oficial mayor del municipio de Los Cabos, cargo que dejó meses antes de confirmarse su localización. Previamente, formó parte del equipo de trabajo del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, donde colaboró en calidad de asesor.
A la par de su trayectoria administrativa, diversos reportes periodísticos e informes sobre la coyuntura de seguridad lo señalaban por presuntos vínculos con la facción delictiva de “Los Chapitos”, perteneciente al Cártel de Sinaloa. Dichos señalamientos se han incorporado de manera extraoficial al entorno del caso mientras las autoridades indagan los móviles detrás de su privación de la libertad y posterior homicidio.
El caso trasciende en un escenario de alta tensión política y de seguridad en la región, marcado por las investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR) sobre la administración sinaloense y la reciente separación del cargo de Rubén Rocha Moya. La coincidencia de estos acontecimientos ha puesto bajo los reflectores los perfiles e historiales de los excolaboradores cercanos a dicha estructura gubernamental.
Hasta el momento, los informes de las autoridades no han precisado la fecha exacta en la que se interpuso la denuncia por su desaparición ni el tiempo específico que laboró en cada una de las dependencias. La fiscalía mantiene abierta la carpeta de investigación correspondiente para esclarecer las circunstancias del hallazgo, determinar la temporalidad de los hechos y deslindar responsabilidades penales.



















