El canciller de Alemania acusa a la ultraderecha de limpieza étnica

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Por Claudia Luna Palencia / Grupo Marmor

Las más recientes elecciones en Sajonia, en las que salió victorioso el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), con poco más del 44% de los votos ha levantado todas las alarmas no solo en Alemania sino en el resto de Europa. Hay preocupación, por el discurso xenófobo, amenazante y discriminatorio de la ultraderecha que sigue conquistando posiciones políticas.

En Alemania, la situación es todavía más especial por ser un partido filonazi: es la primera vez, desde que terminó la Segunda Guerra Mundial que un partido tan abiertamente Nazi obtiene tal nivel de apoyo electoral y podría gobernar Sajonia.

Para el canciller alemán, Friedrich Merz, el resultado lo señala como un Gobierno fracasado y ni él ni otras fuerzas políticas democráticas europeas esconden su temor por las próximas elecciones generales.

Merz recién canceló una llamada telefónica con el presidente de Estados Unidos, tras festinar Trump el triunfo de AfD y señalar que pronto gobernarían en toda Alemania.

Además, el canciller ha emprendido un discurso más férreo contra la ultraderecha y acusó a AfD de buscar una limpieza étnica con su campaña de odio a la migración y de odio al diferente.

“El término remigración no es más que un sinónimo de limpieza étnica basada en el origen y el color de pie. Si quienes trabajan en Alemania tienen que abandonar el país de nuevo entonces los oficios cualificados en Alemania ya no podrán funcionar: no quedará ni una sola residencia de ancianos abierta; ni un solo hospital en Alemania seguirá operativo y ni un solo restaurante en Alemania podrá seguir en funcionamiento”, declaró Merz durante su comparecencia en el Bundestag.

El partido AfD pide de forma retórica e insistente expulsiones masivas de migrantes irregulares; pero también hace señalamientos contra la gente por su color de pie, raza y religión.

Al canciller alemán y los demás partidos políticos germanos les preocupa una vuelta atrás en la Historia y que las ideas extremas de AfD estén apoyadas sobre todo por los jóvenes.

El mismo Gobierno alemán se ve ahora mismo en riesgo de continuidad ante el fortalecimiento del populismo extremo. Merz es un demócrata cristiano al frente de una coalición con los socialdemócratas de centroizquierda y que podría no terminar su mandato. Ni siquiera lleva dos años en el cargo.

Las encuestas más recientes muestran que la coalición de Merz no tendría mayoría en unas elecciones generales, aunque la próxima votación nacional no está prevista hasta 2029; si es que el Gobierno aguanta la presión.