Julieta Coria/Grupo Marmor
Sonreír, trabajar, convivir con amigos o mantener una rutina aparentemente normal no necesariamente significa que una persona se encuentre bien emocionalmente. Algunos problemas de salud mental pueden pasar desapercibidos, especialmente cuando las señales son confundidas con cansancio, estrés o cambios pasajeros de ánimo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que los trastornos mentales pueden afectar la forma en que una persona piensa, regula sus emociones o se comporta, y pueden provocar angustia o dificultades importantes en distintos ámbitos de la vida. Entre los trastornos más comunes se encuentran la ansiedad y la depresión.
En el caso de la depresión, la OMS identifica señales como un estado de ánimo deprimido, irritabilidad, sensación de vacío o pérdida del interés y del placer por actividades que antes resultaban atractivas. También pueden aparecer dificultades para concentrarse, baja autoestima, desesperanza, alteraciones del sueño, cambios en el apetito y cansancio constante.
Esto significa que una persona puede continuar con sus responsabilidades mientras enfrenta un malestar emocional que no siempre resulta evidente para quienes la rodean. Por ello, la OMS recomienda prestar atención a los cambios persistentes en el comportamiento, el estado de ánimo y la manera en que alguien se relaciona con su entorno, en lugar de asumir que “todo está bien” únicamente porque mantiene su rutina.
¿Cuáles son algunas señales de alerta?
Entre las señales que requieren especial atención están los cambios drásticos de humor, el aislamiento o retraimiento social y las expresiones relacionadas con no querer vivir, sentirse una carga o despedirse de familiares y amigos. La OMS también considera señales de alerta hablar de planes para quitarse la vida, pensar en métodos para hacerlo o regalar posesiones valiosas.
La organización advierte que el suicidio no responde a una sola causa y que los pensamientos suicidas no significan necesariamente que una persona tenga un trastorno mental. Pueden intervenir factores psicológicos, sociales, económicos, culturales y experiencias de crisis o estrés intenso.
Por ello, detectar cambios en alguien cercano y acercarse a preguntar cómo se encuentra puede ser importante. La OMS destaca que hablar directamente sobre el suicidio no provoca que una persona actúe; por el contrario, puede ayudar a disminuir su ansiedad y hacer que se sienta escuchada y comprendida.
La salud mental no siempre tiene una apariencia visible. Una sonrisa, un trabajo estable o una vida social activa no son una garantía de bienestar emocional. Ante señales persistentes de sufrimiento, la recomendación es buscar apoyo profesional y no enfrentar la situación en silencio. La OMS señala que existen tratamientos eficaces para diversos trastornos mentales, incluida la depresión.

















