Sujey/ Grupo Marmor
Mercurio, el planeta más cercano al Sol, podría haberse encogido mucho más de lo que se calculaba hasta ahora. Un nuevo estudio científico estima que su contracción pudo ser entre 10% y 30% mayor de lo que indicaban las estimaciones anteriores.
La investigación, publicada en septiembre de 2026 en Geophysical Research Letters y liderada por científicos del Centro Aeroespacial Alemán (DLR), calcula que, en el escenario máximo, el diámetro de Mercurio habría disminuido hasta 23 kilómetros desde su formación hace unos 4 mil 500 millones de años.
Pero ¿por qué se está encogiendo?
La respuesta está en su interior. Desde su formación, Mercurio ha ido perdiendo calor, lo que provoca que su interior se enfríe y se contraiga. Ese proceso también comprime las capas rocosas de la superficie y genera grandes estructuras conocidas como escarpes y crestas.
Los investigadores analizaron datos de la misión MESSENGER de la NASA y encontraron que algunas de estas señales de contracción pudieron quedar ocultas por el material acumulado después de los impactos de asteroides.
Al considerar esas estructuras que no habían sido identificadas anteriormente, los científicos calcularon que la reducción del planeta pudo ser considerablemente mayor.
El hallazgo podría ayudar a comprender mejor qué ocurre en el interior de Mercurio y cómo ha evolucionado su enorme núcleo metálico a lo largo de miles de millones de años.
La investigación también abre la puerta a nuevas comprobaciones. La misión BepiColombo, desarrollada por la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), permitirá obtener observaciones más detalladas de Mercurio a partir de noviembre de 2026.
Así que Mercurio no se está encogiendo de manera repentina: se trata de un proceso que ocurre durante millones de años. Lo que cambia ahora es la estimación de cuánto se ha reducido realmente el planeta.



















