Kate Arizmendi | Grupo Marmor

Han pasado 13 años desde aquel 15 de septiembre que cambiaría la vida de los michoacanos, en pleno grito de independencia en medio de una verbena popular, dos granadas de fragmentación estallaron en el Centro Histórico de Morelia.

El saldo oficial de las detonaciones durante la fiesta del grito fue de ocho personas muertas y más de 130 lesionadas.

David Reyes Hernández aún recuerda ese momento, era la primera vez que acudía al grito en Morelia, vivía en Tzitzio y con su esposa decidió acudir a celebrar la independencia.

Recuerda la confusión y la incertidumbre del momento “sentía como me quemaban los pies, pero no había fuego, vimos morir a una persona con quien habíamos hablado minutos antes y vimos a otra más perder la pierna, no entendíamos qué pasaba”, aseguró. 

Luego de eso vinieron años de terapia física para poder recuperar el movimiento, ausencias familiares e indiferencia de algunas autoridades.

“Esta administración fue cercana con nosotros, nos apoyó sobre todo con el tema económico y emocional, eso último fue lo que más nos costaba trabajo, pasamos años sin acercarnos siquiera a esta plaza Melchor Ocampo y desde entonces no hemos acudido a ninguna celebración de independencia”, aseguró.

Dijo que no buscan culpables, lo único que quieren es vivir en paz y salir adelante de ese hecho del cual siguen sin haber responsables. 

La investigación oficial de este caso, a cargo de la Procuraduría General de la República (PGR), acumula años empantanada. Las personas a las que en su momento se detuvo y acusó ante los medios de ser las responsables terminaron en libertad pues fueron torturadas para declararse supuestos autores del ataque.

El temor de las víctimas es que este hecho quede en el olvido, por eso es que esperan que las administraciones futuras impidan que se borre de la memoria de los michoacanos aquel ataque terrorista.


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