El sector productor de caña y azúcar en México enfrenta un nuevo desafío ante el incremento del contrabando proveniente de Guatemala, situación que ya genera impactos económicos importantes en toda la cadena productiva.
De acuerdo con datos oficiales y análisis del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, existe una marcada discrepancia entre las cifras comerciales de ambos países. Mientras Guatemala reportó exportaciones hacia México por cerca de 16 mil toneladas de azúcar entre octubre de 2025 y febrero de 2026, México únicamente registró la importación de mil toneladas en ese mismo periodo.
Esta diferencia sugiere que hasta 15 mil toneladas habrían ingresado al país de manera irregular, sin cumplir con las disposiciones arancelarias vigentes, que contemplan una tasa de hasta 156 por ciento. En términos generales, el contrabando en este sector alcanzaría un 93.8 por ciento, de acuerdo con la consultora.
El director general del GCMA, Juan Carlos Anaya, advirtió que esta situación representa un golpe severo para la agroindustria, ya que no solo implica evasión fiscal, sino también la entrada de producto a precios artificialmente bajos, lo que genera una competencia desleal para los productores nacionales.
El problema no es nuevo. Desde agosto pasado, la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera alertó sobre el llamado “contrabando bronco”, que consiste en la introducción ilegal de azúcar, principalmente por la frontera sur del país.
Incluso, a inicios de marzo, la Fiscalía General de la República aseguró un camión con 22 toneladas de azúcar cerca de la aduana de Ciudad Hidalgo, presuntamente proveniente del ingenio guatemalteco Palo Gordo. También se ha detectado producto de ingenios como Santa Ana y La Unión en centrales de abasto dentro de México, incluida la de Iztapalapa.
A este escenario se suman otros factores que presionan al sector, como la reducción de la cuota de exportación de azúcar mexicana hacia Estados Unidos, lo que limita la salida de excedentes y aumenta la oferta interna, impactando los precios.
Asimismo, la creciente utilización de jarabe de maíz de alta fructosa por parte de la industria de alimentos y bebidas ha desplazado al azúcar nacional, reduciendo su demanda y profundizando el desequilibrio entre producción y consumo.



















