Redacción / Grupo Marmor
Investigadores del hospital universitario UZ Leuven y la universidad KU Leuven han desarrollado “SpermFACS”, una técnica de ADN capaz de aislar células del agresor incluso cuando estas se encuentran en cantidades mínimas: una sola célula por cada 7,500 de la víctima.
Este nuevo método es entre cinco y siete veces más sensible que los procedimientos actuales, su mayor ventaja radica en la ventana de tiempo que ofrece para la recolección de pruebas; mientras que los métodos clásicos suelen dejar de ser útiles tras 48 horas, esta tecnología permite obtener perfiles de ADN utilizables hasta al menos cinco días después del contacto sexual, ya que muchas víctimas no denuncian de inmediato debido al estado de shock, miedo o dificultades prácticas.
La tecnología funciona mediante un sistema de clasificación celular por fluorescencia que utiliza un líquido especial para iluminar únicamente las células del agresor. Una máquina de alta precisión las extrae una a una, separando su material genético del de la víctima. Esta especificidad no solo ayuda en casos con rastros mínimos de material biológico, sino que también facilita la identificación en agresiones grupales donde participan varios autores.
El método ha sido validado bajo estándares internacionales y publicado en la revista Analytical Chemistry. Cabe destacar que los desarrolladores han decidido no patentar la técnica, permitiendo que laboratorios forenses de todo el mundo (incluidos los de México) puedan implementarla. Actualmente, el equipo trabaja en miniaturizar el proceso en microchips para acelerar los análisis y aplicarlo en rastros hallados en ropa u objetos, cerrando aún más el cerco contra la impunidad.



















