¿Cómo identificar y atender un golpe de calor? Aquí te contamos lo que necesitas saber

Banner

Redacción / Grupo Marmor

Ante el registro de temperaturas que superan los 32 grados centígrados en diversas regiones, las autoridades sanitarias han emitido una alerta sobre el riesgo de sufrir un golpe de calor. Este ocurre cuando el cuerpo pierde su capacidad de enfriarse adecuadamente a través de la transpiración y la respiración, provocando que la temperatura interna se eleve por encima de los 40°C.

Es fundamental saber distinguir entre el agotamiento por calor y un golpe de calor severo. Mientras que el agotamiento se manifiesta con sudoración excesiva, piel fresca y cansancio, en el golpe de calor suelen presentarse síntomas como piel se vuelve roja, caliente y seca, cesando por completo la transpiración, dolor de cabeza palpitante, confusión, náuseas, pulso acelerado y, en casos graves, convulsiones o pérdida del conocimiento.

Los grupos con mayor vulnerabilidad son los niños menores de cinco años, adultos mayores de 65, personas embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas o desnutrición. En el caso de los bebés, los especialistas recomiendan ofrecer el pecho con mayor frecuencia y vigilar signos de irritabilidad o llanto inconsolable, que pueden indicar una deshidratación avanzada producida por el ambiente caluroso.

En caso presentar la sintomatología anterior, la recomendación principal es trasladar a la persona inmediatamente a un lugar fresco, a la sombra y bien ventilado, preferentemente con aire acondicionado para enfriar el cuerpo rápidamente quitando el exceso de ropa y aplicando telas mojadas o hielo directamente en zonas de alta transferencia de calor, como las axilas e ingles. Mientras llega la asistencia médica, se debe mantener a la persona con la cabeza elevada y, únicamente si está consciente, ofrecerle agua fresca de manera pausada. Es fundamental no administrar medicamentos antifebriles ni frotar la piel con alcohol, ya que esto último podría causar una intoxicación.

Para prevenir estas situaciones, se recomienda evitar la exposición solar directa entre las 10:00 y las 16:00 horas, así como reducir la actividad física en ese horario. La hidratación debe ser constante con agua simple o jugos naturales, evitando bebidas alcohólicas o con alto contenido de azúcar, ya que estas aumentan la pérdida de líquidos corporales y elevan la temperatura interna.