Redacción / Grupo Marmor
Las olas de calor no solo representan un riesgo directo para la piel o el sistema de regulación térmica del cuerpo, sino que también pueden interactuar de manera peligrosa con diversos fármacos de uso común. Ciertas sustancias interfieren con la capacidad del organismo para liberar calor, aumentando el riesgo de sufrir deshidratación o complicaciones graves si no se toman las precauciones adecuadas.
Entre los fármacos que requieren mayor vigilancia se encuentran los antidepresivos y antipsicóticos, los cuales pueden elevar la temperatura corporal o dificultar que el cerebro envíe señales para regular el termostato interno. Por ejemplo, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) suelen provocar sudoración excesiva, lo que deriva en una deshidratación acelerada. Por el contrario, los antidepresivos tricíclicos pueden inhibir el sudor, impidiendo que el cuerpo se enfríe de forma natural. Otros medicamentos afectados incluyen los diuréticos, que favorecen la pérdida de líquidos, y los antihipertensivos, cuyo efecto se suma a la baja de presión arterial provocada por el calor ambiental.
Entre los medicamentos cuyos principios activos que pueden facilitar un golpe de calor están:
Cetirizina
Fluoxetina
Venlafaxina
Sertralina
Escitalopram
Amitriptilina
Furosemida
Hidroclorotiazida
Enalapril
Losartán
Atenolol
Ibuprofeno
Naproxeno
Loratadina
Además, cambia la efectividad del medicamento mismo dependiendo de su almacenamiento, debido a que las altas temperaturas pueden degradar las fórmulas, haciendo que pierdan su potencia o se vuelvan inseguras. En el caso de medicamentos que requieren refrigeración, se aconseja no colocarlos en la puerta de la nevera y utilizar embalajes isotérmicos durante su transporte para garantizar que mantengan sus propiedades intactas.
A pesar de estos riesgos, especialistas subrayan que bajo ninguna circunstancia se debe suspender un tratamiento prescrito sin consultar a un médico; sólo tomar precauciones como aumentar el consumo de agua incluso antes de sentir sed, evitar la exposición directa al sol en las horas de mayor intensidad y buscar lugares ventilados.



















