Redacción / Grupo Marmor
Este domingo 10 de mayo, las calles de Morelia y de todo el país se inundan de mariachis, flores y festejos familiares para celebrar el Día de las Madres. Detrás de las serenatas y los restaurantes abarrotados, la efeméride del 2026 invita reconocer las condiciones sociales y económicas que enfrentan las jefas del hogar. Aunque la fecha se celebra hace más de un siglo, cifras oficiales del INEGI revelan que aún persisten brechas en materia de igualdad y justicia laboral para quienes sostienen el núcleo familiar.
La historia de esta celebración en México se remonta formalmente al año 1922, cuando el director del periódico Excélsior, Rafael Alducin, promovió instaurar una fecha nacional para homenajear a las progenitoras con el respaldo de la Secretaría de Educación Pública encabezada entonces por José Vasconcelos. La fecha del 10 de mayo tiene un origen religioso, pues se seleccionó el mes consagrado a la Virgen María y se fijó el día diez debido a que, en aquel tiempo, los trabajadores recibían su salario en “decenas”. Con esta medida, México se posicionó como el primer país de América Latina en oficializar el festejo.
A nivel global, la conmemoración de la maternidad adquiere distintas fechas según la historia y las costumbres de cada región: mientras que naciones como España y Portugal festejan el primer domingo de mayo, países como Corea del Sur lo hacen el 8 de mayo y otros, como Argentina, esperan hasta el tercer domingo de octubre. Existen casos particulares donde la fecha está ligada a figuras políticas o religiosas, como en Tailandia, donde se celebra el 12 de agosto por el cumpleaños de la Reina Sirikit, o en Panamá el 8 de diciembre durante el Día de la Inmaculada Concepción.
Pero no todo es positivo, ya que, de acuerdo con los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, la precariedad laboral sigue siendo una realidad constante, ya que casi la mitad de las madres que trabajan de manera remunerada perciben apenas un salario mínimo por sus labores. A esta limitación económica se suma la carga de la doble jornada, pues además de cumplir con horarios laborales que en muchos casos superan las 48 horas semanales, las madres dedican un promedio de 20 horas adicionales a las tareas domésticas y casi 18 horas al cuidado no remunerado de hijos, enfermos o adultos mayores.
Cerca del 71.5 % de las mujeres mayores de 15 años en el país celebran este día, pero con la intensión de que el 10 de mayo pueda ser una fecha adecuada para discutir temas pendientes como la equidad salarial y la distribución de las tareas de cuidado en el hogar.


















