Redacción / Grupo Marmor
Vendedores del Mercado de San Juan Pugibet en el Centro Histórico la de Ciudad de México han comenzado a exhibir los nombres de sus productos y precios en mandarín, debido drástico cambio demográfico.
A diferencia de los titulares sensacionalistas que sugieren que los comerciantes han sido “obligados” por migrantes, los carniceros aclaran que se trata de una medida de supervivencia, ya que, la comunidad china representa actualmente hasta el 70% de sus ventas, convirtiéndose en sus clientes principales, especialmente dueños de restaurantes asiáticos que buscan insumos específicos como buche, tripa y cortes selectos de res.
Ante la barrera del idioma, los locatarios inicialmente dependían de aplicaciones móviles para entender los pedidos, sin embargo, para agilizar la atención, optaron por colocar carteles fijos. Curiosamente, fueron los mismos clientes de origen asiático quienes ayudaron a los carniceros a redactar correctamente los nombres de los cortes para evitar confusiones.
Este fenómeno, que ya se extiende a zonas como Polanco, es visto por expertos como una nueva faceta de la gentrificación comercial y la globalización. Lejos de ser una imposición, los comerciantes del Mercado de San Juan demuestran que el lenguaje del comercio es universal: adaptarse para no perder ventas en un entorno que cambia rápidamente.


















